La determinación se disuelve poco a poco y los recuerdos van tomando posiciones de privilegio. Los hombros se caen. Los brazos pesan. Las manos se extienden, vacías. La melancolía pesa una tonelada y me aplasta hacia abajo.
Sigue bajando y bajando, metiéndose por todos los rincones de mi cuerpo. Como queriendo echar raíces. Intuyo que busca mis pies para escapar corriendo.
Sabrán ellos hacia dónde correr?
Melancolia corre,corre, que no te queremos al lado.
ResponderEliminarLos recuerdos mejor y si son bonitos más
Un abrazo de recuerdos no de melancolia.