Porque cuando siento que naufrago, solo las palabras pueden salvarme.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Planeando la fuga
La atrapó cuando rodaba lentamente por su mejilla. La enjugó con el dedo y la devolvió a su prisión. Cuando él vuelva a irse, tendrá otra ocasión de volver a escapar.
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