sábado, 25 de septiembre de 2010

Ahora ya lo sé

Alguna vez me he preguntado cómo sería la vida sin ti.
Fingir que amanezco cada mañana, que como, que respiro, que camino
Creer que la palabra aliviará mi pena
Mentirme en las pupilas, morirme en el olvido
Estrujar las manos que ya no te acarician
Desvestir los latidos de un corazón que se muere.
Apretar los puños para no gritar tu nombre
Morderme los nudillos, arañarme los brazos.
Ser un huracán que asola las mañanas
Y un páramo desierto sin más alivio que las lágrimas
Un fuego que consume, que envejece, que remueve
Que horada poco a poco y seca muy adentro.
Vivir sin la esperanza llenando mis mañanas
Morir con la certeza de que nada es bastante.

Ya no me pregunto cómo sería la vida sin ti.

Negra realidad

De brillantes colores eran mis sueños.

martes, 21 de septiembre de 2010

Otoño

Poco a poco, me voy secando. Solo mi mirada mantiene el brillo, aunque más no sea por el llanto permanente pugnando por salir. Siento como me vuelvo áspera y amarilla, sin vida. sin gracia, volviéndome cada vez más pequeña. Me arrugo, me vuelvo sobre mi misma, me consumo.
Antes reverdecía en un árbol frondoso, llena de sueños y vibrante de vida por recorrer. Pero un traicionero viento me arrancó de las ramas que me cobijaban y desde entonces me arrastro inútilmente de un lugar a otro.
Ahora solo me queda esperar secarme del todo. 
Y deshacerme entre los dedos hasta convertirme en nada.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Contenida

Poco a poco encarcelo los suspiros.

Cosas que me quedan de ti

Poemas desencadenados, sueltos, tormentosos 
Abrazos que estrechan el vacío. La nada.
Palabras que mueren ahogadas para siempre. 
Lágrimas que amenzan diluvios universales
Sendero de piedras, de ríos caudalosos, de abismos.  
Palmas con surcos que recuerdan la piel de tus manos 
Sábanas arrugadas delatando otra noche de insonmio.  
Amaneceres rasgados, vacíos, helados.  
Clamores nocturnos plagados de ausencias.    
Gritos quebrando la garganta y muriendo en el pecho.    
Preguntas sin respuesta que se apagan en el aire.  
Manos quebradizas hambrientas de sol.     
Ojos de escarcha anegados de mar.

domingo, 19 de septiembre de 2010

viernes, 17 de septiembre de 2010

Poema para un día triste



Me marcho de ti pero me quedo.
Como se queda el rocío en la fría madrugada
alimentando las flores con su suave beso
pero alejándose una vez que llega la mañana.
Me marcho de ti pero me quedo.
Cambiaré rojos radiantes y espléndidos naranjas
por un septiembre marchito de sueños ocres
y vanas esperanzas.
Me marcho de ti pero me quedo.
Te dejo el timón del barco y las luces del faro que te guíen
hacia un mar plagado de lunas, de estrellas y de sueños
donde te aguarden versos que no sean clandestinos.
Me marcho de ti pero me quedo.
Me voy con el alma vacía y la maleta cargada
De risas, de palabras, de amores compartidos.
Me voy. Pero te llevo conmigo.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sin nombre

¿Cómo llamar a ese tiempo que paso contigo:
tiempo de placer o tiempo de castigo?
El otro, el de mi soledad, no tiene nombre.
Es todo silencio; un espacio de muertos donde sólo encuentro tu ausencia,
hiriente como un grito.


Eros desencadenado
Dante Bertini

jueves, 9 de septiembre de 2010

Confesiones en el twitter

#Yo confieso que a veces finjo que no pasa nada.


#Yo confieso que a veces finjo muy a menudo que no pasa nada.


#Yo confieso que me estoy haciendo experta en esto de fingir que no pasa nada.

#Yo confieso que ya estoy harta de fingir que no pasa nada.

Un poco de luz

Hoy he comprendido que no soy la que digo ser. No soy la que siempre tiene una sonrisa aunque esté cansada o harta. Ni la que hace una broma de sí misma o contesta irónicamente. No soy la que saca fuerzas de donde sea para salir adelante ni la que aguanta los dolores o las malas caras. No soy la luchadora, ni la valiente, ni la superwomen.

En realidad soy otra. Soy la que se siente sola y vacía. La que no duerme por las noches. La que vaga por las calles sintiéndose extranjera. Soy la que ya no sabe si es mejor lo dulce o lo salado porque todo le sabe igual. La que espera que llegue el invierno para esconderse detrás de las mantas. Soy la que espera que llegue la noche para no seguir fingiendo y la que mira al cielo pidiendo señales y respuestas. Soy la que se esconde detrás de la sonrisa, de la ironía, de la fortaleza y del temple.
Soy la debilidad, la fragilidad y la sensibilidad hecha carne y hueso. 
Y tan débil, tan frágil y tan sensible soy, que tengo que esconderme detrás de esa sonrisa, ampararme detrás de esa ironía o abrigarme con esa  fortaleza que no tengo.

Para que no me rompan. Para no romperme.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Erupciones

Fui volcán de lava incandescente. Hoy soy apenas un resto de basalto.