lunes, 25 de julio de 2011

La poesía como estandarte



Quise cambiar mis palabras por días de silencio.
un silencio mudo que aturde, que atruena  y ensordece.
No hay palabras cuando la vida te lastima. No hay ni gritos. Solo llagas
Pero me queda la poesía, como estandarte de lo posible.
Hay palabras que caen irremediablemente en una oscuridad sin retorno.
Y otras que iluminan, que calientan, que engrandecen.
Hay palabras infinitas y gastadas sucediéndose una y otra vez hasta el hartazgo.
Y otras que se esconden, que huyen de sí mismas.
Y yo las escucho. Y mientras lo hago, mi alma herida calla.
Me susurran las palabras ausentes acunadas por el viento.
Me tienta ser silencio, abandonarme al sinsentido de las letras
Pero voy curando esas heridas para que fluyan las palabras.
Y así, poco a poco. Otra vez, habrá poesía.

miércoles, 13 de julio de 2011

Poesía maldita

Durante toda mi vida, las palabras me han salvado. Han sido el salvavidas necesario que ha evitado que me ahogara en cada naufragio. La poesía ha sacado el dolor de mi alma atormentada y el paraíso de mi corazón enamorado. En cada poesía he dejado tristezas y amarguras, sueños, ilusiones, rabia, soledad, pasión...
Ahora me he quedado sin ellas o ellas se han quedado sin mi. Esta vez las palabras lejos de salvarme, me han hundido. 
Me han llevado hasta el fondo del mar y me han dejado allí. Sola, con tanto por decir y sin poder hacerlo. Porque no hay peor poesía que la que no se escribe.

lunes, 11 de julio de 2011

Poeta en paro

Tenía mucho que decir, pero sus palabras siempre acababan lastimando cuando lo que en realidad quería era acariciar. Así que bajó los brazos y dejó de escribir.

domingo, 10 de julio de 2011

Retorno

Quise regresar a los sueños, a los deseos, a las quimeras.

sábado, 9 de julio de 2011

Soñando un sueño

Soñaba con un hueco en tus brazos cada noche
Soñaba con la brisa que refresca los rostros
Soñaba con la sombra que las pestañas dan a tu mirada
Soñaba con el sol, con la arena, con el mar en calma.
Soñaba con descifrar el lenguaje de los gestos
Soñaba con la música de una cascada escondida entre las rocas
Soñaba con el cielo cuando llega una tormenta
Soñaba con el arte, con la tinta, con los ríos caudalosos.
Soñaba con la nostalgia apretadita entre los dientes
Soñaba con las lágrimas que liberan los recuerdos
Soñaba con telones que ocultan realidades
Soñaba con quimeras, con mares, con poemas inconclusos.
Soñaba con motas de polvo bailando en la ventana
Soñaba con arcoíris de colores pintados en el cielo
Soñaba con campanas, con gritos, con rumores
Soñaba que un día, también alguien me soñaba.

Débil y gastada

Tengo una tarde agonizante que apenas se mantiene. La tengo erosionada y palpitante de nostalgia.

lunes, 4 de julio de 2011

Un viaje

En ocasiones, hacer un viaje te ayuda a reflexionar sobre aquellas cosas que necesitan ser reflexionadas, como por ejemplo, lo que esperas encontrar allí donde vas.
Es posible que nunca antes hayas estado en aquel lugar y entonces te permites soñar con las innumerables posibilidades que te puedas encontrar. O simplemente dejarte ir por la corriente sin más expectativas que lo que surja en cada momento del día.
En otras ocasiones, el viaje es hacia un lugar conocido que puede ser acogedor o no. Un lugar en el que has estado una o dos veces, o cientos. Un lugar al que ansías volver. Incluso un lugar al que prometiste no volver jamás.
Son curiosos los viajes. Nunca sabes lo que te vas a encontrar en destino. Sabes que la puerta que se abre será completamente nueva o la misma, aunque siempre será diferente porque la luz que la ilumina no es la misma luz. Como la sombra que la oculta no es la misma sombra.
A mi siempre me gustó viajar, armar maletas y conocer sitios nuevos. También me he llenado de ilusión visitando sitios que son viejos conocidos. 
Esta vez no espero nada al llegar a destino. Solo mantengo los ojos abiertos para ver lo que haya que ver.


Y los sentidos, por supuesto.